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Asesinato a las Diez Ayer cuando me levanté de la cama por la mañana sabia que algo no funcionaba y que al final algo malo iba a pasar. Uno sabe cuando algo no marcha bien sin necesidad que nadie te lo diga y ayer era uno de esos días en que el aire pesado y el silencio me lo estaba diciendo. Me levanté a las 8:00 de la mañana y me dirigí al jardín pensando en las tareas que tenía que hacer, - la hierva esta alta y se tiene que cortar, hay muchos papeles esparcidos, los recogeré, trasplantaré las pequeñas plántulas que ya tienen 4 dedos de alto…mi cerebro no hacía mas que dar vueltas a las tareas pendiente. Piedad dormía y yo entré a la cocina a preparar la cafetera para el desayuno sin dejar de pensar en silencio, solo para mí, para aprovechar el mejor el tiempo. Me preparé un café con leche y me disponía a beberlo cuando el llanto de un niño rompió el silencio, llenando el aire de misterio, aquello no podía traer nada bueno, me empecé a preocupar estaba claro, trague saliva, lo que tenga que ser que sea. Me asome por la ventana del comedor y lo vi, tan claro como lo veo en mi mente en este momento, le estaba empujando a la piscina para acabar con su vida, era un bebe de apenas cuatro semanas, lo quería hundir en el agua, quitarle la vida, con esa edad no podría salir vivo sin ayuda, me encontré raro, si intervengo también me atacará a mí, que puedo hacer, ojalá no lo hubiera visto, me armé de fuerzas y decidí acercarme para intentar convencerla de que aquello no estaba bien, demasiado tarde ,ya estaba cayendo la criatura en el agua, en la zona mas onda mas de dos metros de profundidad si no puedo sacarla se ahogará sin remedio, lo que me faltaba un asesinato en mi casa, la criatura chapoteaba en el agua intentando mantenerse a flote y respirar, no había tiempo que perder, rápidamente agarré la red de limpieza y lo intenté sacar pero nada de nada, se hundía sin remedio, la madre me miraba impasible y muda viendo como yo intentaba salvar a si hijo, de pronto salio a flote y tomo aire para después hundirse, con la red lo eleve a la superficie y empezó a llorar, aquello me tranquilizó, aun quedaba una esperanza, se quedó quieto encima de la red cansado y respirando, podía ver como se le hinchaba su pecho minúsculo y casi le veía su corazoncito latir, un bebe tan pequeño no se merecía una muerte tan horrenda. Al fin lo pude acercar a la escalerilla que es la zona menos profunda y lo pude agarrar, la madre me miraba y parecía que me quería hablar pero permaneció muda sin gesticular sonido alguno, cuando cogí la criatura de un bracito se agitaba como una bestia, apenas salio de la piscina se me soltó de la mano por efecto de las movimientos y cayó al suelo, nada mas tocar el cemento del suelo salio corriendo como alma que lleva el diablo, me fue imposible volver a cogerlo, su madre salio detrás de el y los dos se perdieron entre la maleza. Yo tengo razón esta gata cualquier día nos puede dar un disgusto.
Haz clic sobre las fotos para ampliar. Como la vida misma. Gonzalo Fernández, El Sangremerba, 29 de julio de 2007 |
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Este sitio se actualizó por última vez el: 16 de septiembre de 2007
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